Puede que mañana ni se acuerde, puede que después no le importe. Puede que me olvide tan rápido que ni le de tiempo a acordarse o puede que deje de importarle antes de que le de importancia. Sinceramente no, no creo que me eche de menos. No creo que pueda siquiera echarme en falta.
Es posible que no me imagine de nuevo. Es muy posible que tenga miedo.
Seguramente me haga desaparecer. Seguramente nada de esto sea coherente.
Tal vez decidió expulsarme como si de una espina se tratase.
A lo mejor sería cuestión de tiempo que me rescatase o simplemente preferiría que en algún lado me anclase.
Quiero pensar que no será para siempre y que quedaré en algún rincón de su mente.
¿Es posible? Quizás no quiero ver la verdad, quizás me niego a aceptarla. ¿Quién quiere escucharla?, ¿para que la necesito?
Puede, a lo mejor, seguramente, es posible, tal vez, quiero pensar que todo merece la pena y le hice feliz.
Es posible que sea más fácil hablar con un desconocido.
No te conozco. No me conoces. No sabes nada de mí y no sé nada de ti.
¿Me culparías por no ser lo que esperabas?, ¿me olvidarías como si jamás hubiera pasado nada?
Puede que me olvide tan rápido que ni le de tiempo a acordarse.
Tal vez, pero… ¿A quién le importa?
Seguramente a nadie le importe lo que un fugaz recuerdo pueda decir.
Foto: PFlash photography.

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