viernes, 23 de noviembre de 2012

Nuevo día, misma noche.


Supongo que debería presentarme, pero hace tiempo me robaron la identidad. En realidad, sólo trataron de quitarme algunas fotos, palabras y recuerdos.
 Y quizás lo consiguieron.

Sin embargo, hoy todo ha vuelto sin necesidad de pulsar el botón de lo que ahora es mi vida. A veces, en un solo momento, toda tu vida puede pasar por delante de tus ojos y notarlo, ¡vaya que si lo notas!
 En ocasiones huimos para olvidar, pero lo más probable es que aquello de lo que huyes, se tope de frente en tus narices, como si tuviera todo el derecho a hacerlo. Un día decides  escuchar esa canción, leer la carta o pasar por aquella calle que te obliga a toparte con El Recuerdo. Y lo más injusto de todo es que no siempre puedes volver a correr de nuevo. Pero estás cansado de que te persiga, ¿verdad?
Yo pienso que si te persigue es porque aún queda algo por hacer. Muchas veces perdemos o no se nos da la oportunidad de hacer las cosas de una determinada forma y pasamos el resto de nuestras vidas preguntándonos porqué no fue de otro modo. 
Yo lo hice. 
Ya han pasado doscientos setenta y un días desde que El Recuerdo decidió perderse, aunque no supo por aquel entonces que nos encontraríamos por el camino. 
Yo sí lo sabía, pero nunca estaba preparada para enfrentarlo.
Intentaron robarme mi identidad, pero hoy puedo ser quien quiera sin necesidad de que me reconozcan. Puedo gritarle al viento el nombre que quiera, la apariencia que desee e incluso, caminar de otro modo.
Nadie sabe quien soy por las calles de aquella ciudad, y sin embargo, mi mente vuelve constantemente a esa calle, con esa canción, tras aquella carta y aquella voz, hace doscientos setenta y un días. Llámalo nostalgia, yo lo llamo “nunca más”.


No hay comentarios:

Publicar un comentario